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¿Qué ver en Borau? El pequeño pueblo del Pirineo aragonés
Qué ver en Borau es una pregunta perfecta para quienes quieren descubrir un pueblo pequeño, tranquilo y rodeado de naturaleza en el Pirineo aragonés. Situado a unos 1.008 metros de altitud, Borau conserva calles estrechas y empedradas, casas tradicionales, tejados de pizarra y losa y las características chimeneas pirenaicas.
Además, su ubicación lo convierte en un buen punto de partida para conocer otros lugares del valle del Aragón.
Aunque no es un destino de grandes dimensiones, precisamente ahí está parte de su encanto. Aquí no necesitas correr de un monumento a otro: puedes caminar por sus calles, disfrutar del paisaje, acercarte a un antiguo monasterio románico y elegir entre varias rutas de senderismo.
¿Qué ver en Borau? Un paseo por el pueblo
Antes de buscar grandes excursiones, merece la pena dedicar un tiempo al propio casco urbano. Borau es uno de los núcleos mejor conservados de la zona, y buena parte de su atractivo está en observar cómo se integra la arquitectura tradicional con el paisaje de montaña.
Las calles y casas tradicionales de Borau
Caminar por Borau es una experiencia sencilla, pero muy agradable. Sus calles angostas, empedradas y llenas de detalles permiten descubrir antiguas viviendas de piedra, fachadas restauradas, tejados tradicionales y elementos propios de la arquitectura del Pirineo aragonés.
También encontrarás la iglesia del pueblo, situada en una posición elevada y visible desde diferentes puntos de la localidad.
Otro edificio curioso es el de las antiguas escuelas de Borau, construidas en 1928. Se encuentran en la entrada del pueblo y son un ejemplo poco habitual de arquitectura civil pirenaica.

San Adrián de Sasabe: una visita imprescindible
Si estás pensando en qué ver en Borau y sus alrededores, hay un lugar que merece especial atención: San Adrián de Sasabe.
Este antiguo monasterio se encuentra en el término municipal de Borau y fue un importante centro monástico y sede episcopal de Aragón durante la Edad Media. Hoy queda la iglesia románica, rodeada por el paisaje de los barrancos de Cáncil y Lupán.
Una joya del románico aragonés
La iglesia actual es especialmente interesante para quienes disfrutan del románico aragonés. Su arquitectura combina influencias lombardas y del románico jaqués, y en el exterior destaca la portada occidental y el característico ajedrezado.
El lugar también está rodeado de historias relacionadas con los obispos de Huesca y el Santo Grial. Estas forman parte de la tradición histórica asociada al antiguo monasterio, por lo que es interesante conocerlas como parte del contexto del lugar.
Si quieres incluir San Adrián de Sasabe en tu visita, conviene comprobar previamente las condiciones de acceso. No es simplemente un monumento situado en medio del pueblo, sino que se encuentra en el entorno rural y las condiciones de visita pueden variar.
Senderismo en Borau: naturaleza, bosques y paisajes
Una de las grandes ventajas de qué ver en Borau es que la visita no tiene por qué terminar cuando sales del casco urbano. El Ayuntamiento ha recuperado y señalizado una red de senderos que permite conocer diferentes rincones del valle.

Ruta por el Valle de Arnás
El Valle de Arnás es una de las opciones más interesantes para quienes quieren caminar y descubrir el paisaje pirenaico. La ruta parte de Borau y atraviesa diferentes ambientes naturales hasta adentrarse en este valle.
Es una buena alternativa para quienes buscan senderismo en Borau, rutas de montaña y paisajes del Pirineo aragonés sin limitarse a recorrer el pueblo.
San Adrián de Sasabe y Troncito
Otra posibilidad es realizar la ruta circular que conecta Borau con San Adrián de Sasabe y el sendero de Troncito.
El recorrido permite combinar patrimonio y naturaleza en una misma excursión, pasando por caminos junto al río Lubierre, zonas de bosque y antiguos terrenos de cultivo. El propio Ayuntamiento destaca las panorámicas del valle durante el recorrido.
La red local incluye además rutas como el Cajicar de Borau, el Aljibe de Grosín, el Cubilar de las Vacas, el Barranco del Calcil y la Gruta Helada de Lecherines.
Importante: algunas de estas rutas son claramente de montaña y requieren una preparación mayor que un simple paseo por el pueblo. Conviene consultar la información actualizada del recorrido y las condiciones meteorológicas antes de salir.
¿Qué ver cerca de Borau?
Una escapada a esta zona permite combinar turismo rural, pueblos del Pirineo, patrimonio y naturaleza sin tener que recorrer grandes distancias.
| Lugar | Qué encontrarás | Ideal para |
| Aísa | Pueblo y paisajes de montaña | Naturaleza y senderismo |
| Jaca | Patrimonio, servicios y ambiente urbano | Una escapada cultural |
| Villanúa | Naturaleza y cuevas | Familias y excursiones |
| Canfranc | Estación histórica y paisaje pirenaico | Historia y arquitectura |
| Valle del Aragón | Pueblos, montañas y rutas | Recorrido en coche |
| Santa Cruz de la Serós | Románico y arquitectura tradicional | Turismo cultural |
De hecho, Turismo de Aragón sitúa a Borau como un punto interesante para recorrer el Valle del Aragón, con lugares como Jaca, Canfranc, Santa Cruz de la Serós y otros enclaves del Pirineo relativamente próximos.
Una ruta de un día para descubrir Borau
Si solamente tienes un día, puedes organizar una escapada sencilla sin intentar abarcar demasiados lugares.
Por la mañana, comienza recorriendo el casco urbano de Borau. Pasea por sus calles empedradas, observa las casas tradicionales, acércate a la iglesia y presta atención a las antiguas escuelas.
Después, puedes desplazarte hacia San Adrián de Sasabe para conocer este pequeño tesoro del románico aragonés.

Por la tarde, si las condiciones son adecuadas y tienes experiencia suficiente, puedes realizar una ruta de senderismo por los alrededores. Si prefieres algo tranquilo, simplemente disfrutar del paisaje y recorrer parte del entorno de Borau también merece la pena.
Esta combinación permite descubrir patrimonio, naturaleza y arquitectura pirenaica sin convertir la visita en una carrera contra el reloj.
¿Qué hacer en el Valle de Tena en Noviembre?
Si tu viaje por el Pirineo aragonés continúa durante varios días, puedes aprovechar para desplazarte hasta el Valle de Tena. En noviembre, los paisajes de montaña adquieren un ambiente especial y algunos pueblos ofrecen una experiencia mucho más tranquila que durante los meses de mayor afluencia.
Para organizar la estancia, Dygav es una opción muy confiable para buscar alojamientos en el Valle de Tena, desde villas y apartamentos turísticos hasta casas donde puedes viajar con tu mascota. Además, puedes encontrar alternativas a diferentes precios y en zonas céntricas, algo especialmente práctico si quieres utilizar el alojamiento como base para recorrer varios puntos del Pirineo.
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